Psicología especializada en trauma, apego y regulación del sistema nervioso
Hay experiencias que pueden afectar a cómo nos sentimos, nos relacionamos y afrontamos el día a día.
A veces convivimos con ansiedad persistente, fatiga, bloqueo emocional o una sensación constante de alerta que no sabemos cómo resolver.
Cuando ya has hecho terapia,
pero algo sigue sin resolverse
Quizás ya has hecho terapia y comprendes lo que ocurrió, pero el malestar continúa.
El cuerpo no descansa, la tensión no disminuye o sigues reaccionando como si algo siguiera activo por dentro.
Esto no implica que hayas fallado: indica que el enfoque necesita ampliarse.
Un enfoque más allá de las palabras
Durante años, gran parte de los tratamientos psicológicos se centraron en los pensamientos y las emociones. Sin embargo, algunas experiencias quedan registradas en el sistema nervioso y no se transforman solo hablando de ellas.
Por eso, además del trabajo verbal, es necesario integrar intervenciones que ayuden a regular la activación fisiológica y restaurar la sensación interna de seguridad.
Integrar mente y cuerpo para una transformación real
Cuando combinamos intervenciones cognitivas, emocionales y somáticas, el proceso terapéutico se vuelve más completo y permite cambios más estables.
En qué te puedo ayudar
Sabes lo que te pasa y de dónde viene, pero sigues sintiéndote igual o reaccionando ante cosas que ya comprendes racionalmente.
Esa sensación de “sé lo que me ocurre, pero no puedo evitar sentirme así” es frecuente cuando ciertas experiencias quedan registradas en el sistema nervioso.
A veces cargamos marcas invisibles que siguen actuando aunque no seamos conscientes.
Quizás te reconoces en alguna de estas situaciones:
Sientes ansiedad, tensión o agotamiento sin una causa clara.
Te cuesta disfrutar, concentrarte o sentirte presente.
Repites patrones en tus relaciones que te generan inseguridad o malestar.
Te resulta difícil poner límites o expresar lo que necesitas.
Te exiges demasiado y sientes que nunca es suficiente.
Has vivido experiencias difíciles que todavía te afectan.
Síntomas físicos o dolor que no encajan con una explicación médica.
Te cuesta confiar o sientes miedo a decepcionar o ser rechazado/a.
En qué te puedo ayudar
Es posible que tu malestar tenga raíces en experiencias que aún no han podido integrarse del todo.
Comprender y trabajar esta conexión desde la seguridad es el primer paso hacia el cambio.
Estoy aquí para apoyarte y ayudarte a recuperar tu bienestar
Preguntas frecuentes
Cada sesión tiene una duración aproximada de 50 minutos.
Al inicio suele ser recomendable una sesión semanal para favorecer continuidad y estabilidad.
Con el tiempo, y según tu evolución, podemos pasar a sesiones quincenales o mensuales.
La frecuencia se adaptará a cada persona, a sus necesidades y posibilidades.
No existen tiempos fijos. Cada proceso tiene su ritmo y profundidad.
Algunas personas encuentran cambios significativos en pocas semanas; otras necesitan un trabajo más prolongado.
Mi compromiso es acompañarte para que puedas sostenerte con autonomía lo antes posible.